miércoles, 26 de noviembre de 2014

Confucio: Solo puede ser feliz siempre, el que sepa ser feliz con todo.

Veamos algunas claves para disfrutar del Hoy, Aquí y Ahora:

Ø  Siento la alegría de existir: no hay mayor motivo para la alegría que la propia existencia gozosa.
Ø  Soy yo mismo, pero no lo mismo. A cada instante me quiero, me acojo y me perdono
Ø  Vivo plenamente en mi propia esencia, en el ser individual, sencillo y limitado de mi persona, pero de posibilidades sin límite al sentirse fundido con el SER Universal, con la Energía que todo lo inunda.
Ø  Estoy plenamente en paz, serenidad y dicha con todos los seres de la creación, sin excepción, con los que me siento hermanado.
Ø  No presto atención ni al pasado ni al futuro en sus aspectos negativos cargados de miedos, inseguridad y preocupación y que constituyen el tiempo psicológico, ese gran embaucador.
Ø  Focalizo mi atención, sin tensión, en el tiempo del reloj, ese artilugio que produce de forma permanente nuevos instantes, con nuevas oportunidades cada día (Hoy) y que me regala la vida en cualquier lugar (Aquí) donde me encuentre y en el momento (Ahora) en que pienso, siento y actúo.

Ø  Conecto con mi afectividad, rasgo innato de mi personalidad que me hace sentir bien de manera natural.
Ø  Potencio y activo mi lado optimista, que es el que marca la diferencia. Sé que vivir más, mejor y mucho más feliz depende en gran medida de mis actitudes, de mis palabras y hasta de la calidad y cantidad de mis risas, sonrisas y carcajadas.
Ø  Me engancho de buen grado a la vida que me toca vivir en cada instante, aceptando con serenidad y sin resistencias sus luces y sombras, sus buenos y malos momentos, sus dichas y pesares.
Ø  Aprenderé a dejar de crear más dolor en mi presente y a disolver o atenuar el que me llegue al pensamiento desde el pasado, simplemente aceptándolo y observándolo como un sentimiento negativo, pero que no forma parte de mí, no pertenece a mi esencia.
Ø  A fuerza de aceptar y observar sin emitir juicios la preocupación, el dolor, el miedo y la angustia que me invaden, y sentirlos como entidades que no forman parte de mi esencia, irán perdiendo fuerza hasta desaparecer o al menos no se convertirán en un grave obstáculo para vivir y ser dichoso.
Ø  Haré una valoración positiva, también de cualquier hecho adverso (desgracia o pérdida), para reinterpretarlo como experiencia y lección de vida aprovechable y enriquecedora.

Ø  Tengo un proyecto de vida, un porqué alentador que me motiva y da sentido a mi existencia.
Ø  Recurro a diario al sentido del humor, especialmente cuando alguien o algo está a punto de hacerme estallar y perder el control de mí mismo.
Ø  Sé que con mis palabras puedo construir o destruir; euforizar o desalentar y deprimir a los demás. Por eso hablaré siempre con palabras de aliento, positivas y de esperanza.
Ø  Acepto sin preocupación ni desasosiego mis limitaciones, carencias y defectos. También acepto las de mis semejantes y al hacerlo, me doy paz y siento que transmito paz a los demás.
Ø  Tengo bien presente que la felicidad, el bienestar y el gozo me los proporciona más el propio trayecto, el camino, que la meta y el fin del proyecto. Los peregrinos que cada año van a visitar la basílica de Luján, de lo que más hablan es del camino. Hay gozo en la llegada, pero la felicidad se ha ido desgranando paso a paso en el camino.
Ø  Practico la actitud conscientemente positiva, la firme convicción de que no existe problema, dificultad o desgracia que no encierre en sí el regalo de algo verdaderamente valioso y necesario para aprender a vivir mejor, también en los momentos de crisis.
Ø  Sé perdonar y hasta olvidar y si no consigo hacerlo por bondad y por virtud, lo haré al menos por inteligencia y sabiduría porque si mantengo dentro de mí resquemor, pensamientos y emociones negativas del pasado, bloqueo o destruyo las emociones y sentimientos de gozo y felicidad del presente.
Ø  Siempre recordaré que la felicidad y la verdadera riqueza ya forman parte de mí, están en mi interior y quiero sentirme libre para dirigir mi propia vida y disfrutar de lo cotidiano y sencillo. Para lograrlo hacen falta muy pocas cosas. Soy rico porque soy libre y feliz porque me basta con lo que tengo. Mi reino nace cada día y me ocupo en vivirlo.


Tabby

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